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7 mayo, 2014

PSICOMOTRICIDAD Y MOTRICIDAD

niños jugando en playa , ejemplo de mtricidad en los pequeños

niños jugando en playa , ejemplo de mtricidad en los pequeños

¿Es lo mismo?, ¿Existe un conflicto de conceptos?

Queda claro que desde un blog que pertenece a una juguetería no vamos crear una corriente educativa sobre éste tema, por lo que nos limitamos a daros el  enlace para un mayor estudio sobre estos conceptos con los nos podemos confundir, espero os guste el contenido.

De manera esquemática podríamos establecer las siguientes conclusiones:
– Sólo existe una diferencia sustancial entre Psicomotricidad y Motricidad en la medida en
que ambos conceptos se sitúen en los extremos de un continuo donde un polo lo representa
el modelo de cuerpo biomecánico y, en el otro, el aparato psíquico representado por
funciones que se pretendan de un carácter absolutamente abstracto.
– Psicomotricidad y Motricidad serán realidades distintas en la medida en que los objetos de
estudio de cada una sean diferentes, específicos y exclusivos.
– Sólo podrán alegarse diferencias entre Psicomotricidad y Motricidad si la única ubicación
de cada una de ellas fuera un ámbito distinto: la reeducación, la terapia o la clínica para la
Psicomotricidad y, el rendimiento motor, para la Motricidad.
– Serán realidades conceptuales distintas cuando sus objetivos sean también diferentes para
lo cual, de nuevo, habría que identificar la educación física, por ejemplo, exclusivamente con
la instrucción deportiva o apelar a una sistematización que distribuya los objetivos de cada
una sobre el patrón correspondiente al paradigma dicotómico.
– Si todas estas circunstancias no fueran ciertas habría que concluir que los rasgos
atribuidos a las respectivas identidades han sido determinados por quienes, por otras
razones, están interesados en otras reivindicaciones de naturaleza no científica.
En resumen, en nuestra opinión, en la actualidad, la Psicomotricidad no constituye otra cosa
que la concreción de un determinado modelo basado en el paradigma unitario y globalista
que permite entender la intervención en determinadas esferas de la personalidad y, como
consecuencia, desarrollar diversas estrategias
según cuales sean los ámbitos de aplicación
y, por tanto, los objetivos propuestos.
Aceptado genéricamente este paradigma, no parece existir ninguna razón para que la
Psicomotricidad pretenda su uso exclusivo ni para que la comprensión de la Motricidad deba
seguir argumentándose desde el paradigma dualista. Una vez establecida la coincidencia
paradigmática, al menos conceptualmente, no se encuentra ya contradicción alguna entre
ambas, objetos de estudio diferentes o capacidades de actuación distintas.
Otra cosa será la repercusión de estas conclusiones en la formación inicial de determinados
títulos universitarios, que facultativos se muestran interesados en utilizar las posibilidades
del movimiento o como conviene distribuir funciones entre los espacios profesionales
exclusivos de cada titulado o que ocasiones existen para conformar equipos
multiprofesionales que, en cada uno de los ámbitos posibles de actuación, puedan
desarrollar las posibilidades de intervención que proporciona el movimiento.
La escasa delimitación conceptual entre Psicomotricidad y educación física ya fue
observada por Maigre y Destrooper cuando propusieron sustituir el término
“educación
psicomotriz”
por el de
“educación corporal”
.
Así formulado, habría que admitir que la Motricidad y la Psicomotricidad, o mejor las
posibilidades de intervención que permite el movimiento, pueden ser utilizadas por distintos
facultativos (maestros, psicólogos, profesores
de educación física, médicos, etc.), en
ámbitos diversos (educación, reeducación, educación especial, terapia, clínica, etc.) y con
objetivos, en consecuencia, adecuados a cada ámbito de actuación. Por tanto, al igual que
ocurre con otros modelos o técnicas (el psicoanálisis, el conductismo, el cognotivismo, etc.)
la propuesta Psicomotriz o la Motricidad no puede ser de uso exclusivo de una sola titulación
y, en consecuencia, si requiere una capacitación específica, esta será adaptada a cada caso
y propia de la formación de postgrado. Cuestión aparte será preguntarse porqué la
Licenciatura de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte parece conformarse con una
aparente autoexclusión de este campo que, como hemos intentado demostrar, es parte
sustancial e inevitable de su propio objeto de estudio.
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